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David Vélez, el nuevo ‘billionaire’ colombiano

David Vélez, el nuevo ‘billionaire’ colombiano

2021-04-06

En el listado mundial de Forbes del 2021 aparece David Vélez, con una fortuna de US$5.200 millones, que lo ubica entre los 600 más ricos del planeta. Así las cosas, este colombiano se convierte en el segundo multimillonario del país, después de Luis Carlos Sarmiento Angulo, y en el millonario colombiano más joven hecho a sí mismo. A pesar de que construyó su fortuna en Brasil, con su empresa Nubank, es el primer magnate nacional que nace en la industria de la tecnología.

 

El pasado 16 de marzo, David Vélez se grabó un video con la camiseta de la Selección Colombia puesta en modo autorretrato, frente al imponente edificio de 16 pisos en Sao Paulo (Brasil), donde queda la sede de Nubank, para saludar al primer cliente en Colombia que recibió la tarjeta de crédito del neobanco que cofundó en 2013.

Ese mismo 2013, cuando Vélez y un par de inversionistas despachaban en una modesta casa de dos pisos en Río de Janeiro, con la idea de hacer un banco digital, fue precisamente la última vez que un colombiano llegaba al reconocido listado mundial de Forbes: el empresario de la banca Jaime Gilinski Bacal hacía parte del club de los millonarios del planeta.

Hoy, ese mismo banco sin sucursales físicas ha puesto a Vélez en el centro un nuevo hito en la historia empresarial de América Latina. Vélez, nacido en Medellín hace 39 años, es el nuevo ‘billionaire’ o multimillonario colombiano, al sobrepasar la barrera de los US$1.000 millones en su fortuna personal que Forbes calcula -y se permite revelar- en US$5.200 millones.

Este patrimonio neto, sustentado en su participación mayoritaria de su compañía, lo convierte en el multimillonario colombiano hecho a sí mismo más joven en la historia del país, en el primero que construye su fortuna en la industria tecnológica y el segundo colombiano más rico en el mundo, superado solo por Luis Carlos Sarmiento Ángulo, del Grupo Aval, quien tiene una fortuna de 11.000 millones de dólares.

“¿Ser multimillonario? Esto me tiene sin cuidado. Recibo mi energía y mi motivación de ver que estamos construyendo algo que soluciona un problema, la vida de las personas, que está haciendo un impacto en la sociedad”, le dijo David Vélez a Forbes en una entrevista en octubre pasado, que resultó siendo la historia de portada de Forbes Colombia de noviembre de 2020.

“Por ahora estamos super contentos siendo privados. en algún momento tendrá sentido tomar ese paso para la bolsa”.

DAVID VÉLEZ, FUNDADOR DE NUBANK.

“El valor de la compañía es una consecuencia de buscar solucionar un problema a gran escala, no es el fin, es una consecuencia. No tardo tiempo pensando en eso, sino enfocado en cuál es el próximo mercado, cuál es el próximo producto, el próximo gran paso en nuestro proceso de crecimiento”, recalcó en esa ocasión.

Entre aquel momento y ahora, la valoración de la compañía se multiplicó. Comenzando el año 2021, Nubank captó US$400 millones en una ronda de inversión en Serie G, liderada por GIC, Whale Rock e Invesco, con la participación de inversionistas previos como Sequoia, Tencent, Dragoneer y Ribbit. En esta ocasión, la firma tecnológica salió con una valuación de US$25.000 millones, que es más que el doble de la de US$10.000 millones que conservaba desde 2019.

David Vélez, fundador y CEO de Nubank.

Así las cosas, esta empresa de tecnología financiera se metió entre las 10 empresas privadas más valoradas del mundo; Bytedance (US$140.000 millones), Stripe (US$95.000), SpaceX (US$74.000), Didi Chuxing (US$62.000 millones), Instacart (US$39.000 millones), UiPath (US$35.000 millones), Global Switch (US$31.000 millones), Databricks (US$28.000 millones) y Rivian (US$27.600 millones).

Mientras que las otras compañías se han hecho grandes desde mercados como Estados Unidos, China y Reino Unido, Nubank, que Vélez cofundó junto a la brasilera Cristina Junqueira y el estadounidense Edward Wible, atiende a 34 millones de usuarios en Brasil, México y Colombia.

Aunque Nasdaq, la bolsa electrónica estadounidense que se caracteriza por compilar a las mayores empresas tecnológicas del mundo, puso un letrero en Time Square en Nueva York felicitando a Nubank por su nueva valuación, como coqueteándoles para que se proyecten a futuro con una oferta pública de acciones en ese mercado, lo más seguro es que Nubank permanezca como empresa privada por un tiempo más, tal como lo reiteró Vélez a este medio a finales del año pasado.

“Creemos que, si una empresa privada tiene muchas ventajas y estamos disfrutando esas ventajas, no tenemos la distracción de un precio moviéndose de un día al otro, logramos que nuestros colaboradores no se distraigan, mantengan el foco en el largo plazo y puedan tomar decisiones buenas para el largo plazo”, apuntó el CEO de Nubank. “Por ahora estamos super contentos siendo privados, en algún momento tendrá sentido tomar ese paso para la bolsa”.

Lo cierto es que la bolsa ha tratado bien a las fintech o empresas de tecnología financiera que se han hecho públicas en el último año. En enero, el negocio de crédito en punto de pago Affirm salió a la bolsa pasando a tener una capitalización bursátil de US$24.000 millones, frente a los US$5.000 millones que la había valorado el mercado privado cuatro meses atrás.

A mediados del año pasado, una empresa de banca en línea poco conocida llamada Ncino se hizo pública y sus acciones subieron un 195 %, marcando la mayor oferta pública de acciones para una empresa de tecnología estadounidense desde agosto de 2000.

A pesar de este auge, al igual que Nubank, otra firma gigante, Stripe, que ofrece una infraestructura de pagos en línea, también ha decidido mantenerse privada, en una forma de estirarse para evitar consumir tiempo y concentración, así como exponerse a un mayor escrutinio, al tener que informar sobre resultados trimestrales. Quedarse privadas les da más control de hacer lo que quieran. Pero en algún momento tendrán que dar ese paso porque sus inversionistas están urgidos de vender sus acciones y distribuir las ganancias a sus propios inversores.

El nuevo multimillonario paisa tuvo la fortuna de nacer en una familia de emprendedores que le traspasó el espíritu empresarial. Siendo niño, su primer trabajo fue en la fábrica de ropa de su papá en la que hacía control de calidad separando botones buenos y botones dañados.

A los 12 años hacía su primera inversión comprando una vaca con ahorros que había acumulado de regalos de cumpleaños y trabajos en las vacaciones, que luego se volvieron seis y un pinino para financiar parte de sus estudios en la Universidad de Stanford, donde estudio administración e ingeniería y a la que volvió un tiempo después a hacer un MBA.

“Muchos emprendedores en varios países de América Latina están viendo la oportunidad de emprender y ser programadores, creo que hemos pasado el puente del primer minuto en la creación de un ecosistema, todavía falta mucho, falta capital, faltan emprendedores, faltan programadores, pero ya se va abriendo el camino. En los próximos cinco, diez años, estaremos viendo tal vez cientos de unicornios saliendo de todas las partes de Latinoamérica”, dijo Vélez a finales del año pasado.

Cabe recordar en esta oficialización como multimillonario que es también inversionista ángel en startups como la fintech brasilera Xerpa, en la startup de cocinas ocultas Mimic, en la proptech Loft, en la fintech mexicana Belvo, en la plataforma de recursos humanos Pipio, en la plataforma de salud Sofía, en la fintech Empower Fince, en el fondo de capital de riesgo Canary y en la proptech colombiana La Haus.

Del lado de Nubank está esforzándose además por ampliar su oferta de productos y servicios más allá de su tarjeta de crédito viral que no cobra cuota de manejo. En Brasil, donde todo se originó, ya ha empezado a ofrecer también cuentas de ahorro, préstamos de libre inversión, seguros de vida y acceso a inversiones en la bolsa por medio de EasyInvest, una plataforma que adquirió el año pasado y que se sumó a su plataforma.

En Colombia, donde aterrizó a finales del año pasado, la batalla fintech se torna una de ‘billionaires’. Del lado de los Sarmiento, Grupo Aval está invirtiendo millones de dólares en Aval Digital Labs, el brazo que está liderando la transformación digital del conglomerado, que está priorizando las plataformas del Banco de Bogotá y de la plataforma Dale!, que tiene licencia de sociedad especializada de depósitos digitales. Del lado de los Gilinski, dueños de GNB Sudameris, están próximos a lanzar Lulo Bank, un neobanco que operará de manera independiente y que adoptará el modelo de negocio digital sin sucursales físicas.

Retos para la organización

Organización: Nubank
Sector: Banca digital

Hace siete años, David Vélez cofundó Nubank en Río de Janeiro, hoy su empresa está valorada en más de 25.000 millones de dólares y es considerado el neobanco más grande del mundo. Su empresa, que ya opera también en México y en Colombia, países en los que abrió en los últimos dos años.

Para el mercado, los retos de Vélez están en consolidar su modelo de negocio, enfocado en lo digital, en la tecnología, con el fin de retirarle trabas a los clientes. Además de esto, hay desafíos como tomar la decisión de salir a Bolsa o no. Además, tiene un camino de innovación constante para hacerse espacio en un sector hoy muy competido no solo por el sector fintech sino por la banca tradicional que ha hecho grandes inversiones en la transformación digital.

Fuente
Artículo tomado de Forbes
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