El Reporte de la Infraestructura Financiera e Instrumentos de Pago (RIFI) 2025 del Banco de la República ofrece una visión integral de las tendencias de la infraestructura financiera y de pagos en Colombia, con un fuerte enfoque en la digitalización, los desarrollos fintech y la innovación tecnológica. Un hallazgo central es la reducción sostenida en el uso del efectivo en los pagos habituales, que pasó del 90,7% en 2014 al 77,8% en 2023. Aunque los colombianos aún realizan pagos por un promedio de $40.000 diarios en efectivo, cada vez más migran hacia medios digitales, especialmente transferencias electrónicas y tarjetas débito, que ya se consolidan como las principales alternativas. El efectivo sigue siendo más utilizado por adultos mayores, hogares de bajos ingresos y personas sin educación formal; sin embargo, incluso en estos grupos su uso disminuye. En contraste, jóvenes, estudiantes y personas de mayores ingresos lideran la transición hacia los pagos digitales, reflejando un cambio generacional y socioeconómico en las prácticas de pago del país.
En materia de pagos electrónicos, el uso de transferencias, tarjetas débito y crédito mantiene un crecimiento sostenido. El papel de los canales digitales, como aplicaciones móviles e internet, ha sido decisivo: en 2024 las aplicaciones concentraron 38,2 millones de operaciones diarias en promedio. El informe resalta la rápida expansión de los pagos inmediatos mediante soluciones como Transfiya y Entre-Cuentas, con crecimientos superiores al 200% en operaciones y montos durante 2024. Este dinamismo prepara el terreno para el lanzamiento de Bre-B, el sistema interoperable de pagos inmediatos que permite transferencias instantáneas y disponibles 24/7. Su implementación busca alinear a Colombia con referentes internacionales como Brasil e India, potenciando la innovación, la competitividad y la inclusión financiera.
En paralelo, el reporte también destaca la adopción de nuevas tecnologías como la tokenización de activos, entendida como la representación digital de instrumentos financieros tradicionales en plataformas programables. Este desarrollo abre oportunidades para ampliar la oferta de productos y servicios, reducir fricciones en la negociación y liquidación, y aumentar la liquidez y transparencia en los mercados. No obstante, su avance requiere una evaluación cuidadosa de riesgos como la posible transmisión de choques financieros, las limitaciones de interoperabilidad y vulnerabilidades relacionadas con la liquidación de operaciones y la ciberseguridad. En este contexto, el RIFI subraya que la tokenización representa una oportunidad estratégica para modernizar la infraestructura del mercado financiero, pero su desarrollo debe ir acompañado de marcos regulatorios adecuados, similares a las tendencias internacionales que buscan integrar los activos digitales al perímetro regulatorio del sistema financiero, con el fin de mitigar riesgos sin frenar la innovación.
El ecosistema fintech colombiano destaca como uno de los más vibrantes de la región, con 409 empresas activas en 2025 y un papel protagónico en segmentos como crédito digital, pagos, neobancos y soluciones empresariales. Estas empresas han facilitado la bancarización de segmentos excluidos y el acceso a pagos digitales de bajo monto a través de Sedpes, billeteras y pagos QR. No obstante, el crecimiento también trae desafíos en términos operativos, regulatorios y de ciberseguridad, junto con riesgos de interoperabilidad, exclusión digital y la posibilidad de que nuevos actores, por su rápido crecimiento, adquieran una importancia sistémica, de modo que una eventual falla en sus operaciones pueda generar impactos significativos en la estabilidad del sistema financiero.
Finalmente, el informe destaca que la regulación internacional de activos digitales avanza hacia su integración al perímetro del sistema financiero bajo el principio de “misma actividad, mismo riesgo, misma regulación”, lo que busca equilibrar la innovación con la protección al consumidor y la estabilidad financiera. En este contexto, Colombia avanza hacia una economía digital con un sistema de pagos más moderno y competitivo, aunque el éxito de esta transición dependerá de la capacidad de fortalecer la ciberresiliencia, garantizar la interoperabilidad y diseñar marcos regulatorios que acompañen la innovación sin comprometer la estabilidad.
Las opiniones compartidas y expresadas por los analistas son libres e independientes, y de ellas son responsables sus autores. No reflejan ni comprometen el pensamiento u opinión de Colombia Fintech, por lo cual no pueden ser interpretadas como recomendaciones emitidas por la Asociación. Esta plataforma es un espacio abierto para promover la diversidad de puntos de vista sobre el ecosistema Fintech.
Artículos relacionados
Descubre más artículos interesantes aquí.