Bre-B: Una Infraestructura Pública Digital para fortalecer la inclusión financiera y la competitividad de Colombia
El panorama financiero de Colombia presentaba una paradoja persistente: a pesar de que el 96,3% de los adultos cuenta con un producto financiero, el efectivo sigue dominando el 77,8% de las transacciones diarias. Esta brecha se acentúa en los sectores de menores ingresos, donde el 87,5% prefiere el dinero físico por su inmediatez y falta de intermediarios. El análisis de Better Than Cash Alliance sugiere que el obstáculo principal no era la falta de tecnología, sino un ecosistema fragmentado donde las billeteras digitales y los bancos operaban como islas aisladas, limitando el potencial de los pagos digitales.
Frente a este escenario, el país ha implementado una transformación estructural bajo el concepto de Infraestructura Pública Digital (DPI) a través del sistema Bre-B. Este enfoque implica que el Estado no solo vigila el mercado, sino que provee los componentes esenciales (como el Directorio Centralizado, DICE, y el Mecanismo Operativo para la Liquidación, MOL) que permiten transferencias instantáneas, seguras y gratuitas entre cualquier entidad. Al adoptar el principio de “construir sobre lo construido”, Bre-B no busca desplazar a los actores privados, sino interconectarlos, garantizando que el dinero se refleje en la cuenta de destino en un máximo de 20 segundos.
La efectividad de esta visión se refleja en una tracción sin precedentes: durante la fase inicial de registro se crearon 19 millones de llaves en apenas dos semanas, cifra que escaló a casi 85 millones en octubre de 2025. En sus primeros 15 días de operación formal, el sistema procesó más de 34 millones de transacciones, integrando a 171 instituciones financieras, incluyendo la adhesión histórica de 134 cooperativas de ahorro y crédito. Este despliegue masivo ha reconfigurado el mercado, desatando una competencia sana por captar usuarios mediante incentivos y la simplificación de la experiencia de uso a través del Sello Bre-B.
Más allá de la eficiencia transaccional, el documento resalta que Bre-B es la base estratégica para el escalamiento de las finanzas abiertas (Open Finance) en el país. Al generar una huella digital confiable para comercios de pequeña escala y trabajadores informales, el sistema facilita el acceso a créditos y seguros basados en datos reales, promoviendo una formalización económica que el efectivo invisibiliza. La interoperabilidad se convierte así en una herramienta de equidad social, permitiendo que incluso los pagos gubernamentales y subsidios lleguen de forma directa y eficiente a la última milla.
Finalmente, el análisis advierte sobre desafíos críticos que podrían frenar esta inercia, como la “trampa del impuesto 4x1000”, que sigue incentivando el uso de efectivo para evitar el gravamen financiero. Asimismo, la sofisticación del sistema exige una evolución constante en la prevención del fraude y la implementación de mecanismos automáticos para la resolución de controversias que aún están en desarrollo. El éxito de esta transformación dependerá de mantener la continuidad de esta política pública y de asegurar que la tecnología esté siempre al servicio de un ecosistema financiero más justo, resiliente y centrado en las personas.
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