¡Pilas! Estos son los 5 datos que debería revisar de una persona antes de contratarla o hacer Negocios

Comunicaciones CF
Auco April 30, 2026 | Lectura de 5 minutos

Arriendos, vínculos laborales, préstamos o acuerdos entre particulares pueden complicarse cuando se decide con afán y con información incompleta. Esta guía explica qué mirar con calma para reducir fraudes, suplantaciones y problemas posteriores.

Bogotá, abril de 2026. Un arriendo que parecía fácil. Un empleado recomendado. Un negocio entre conocidos que se cerró por chat. Muchas historias que después terminan en líos empiezan igual: con afán, con una foto de la cédula enviada por WhatsApp y con la idea de que revisar más sería exagerado.

Hoy ya no lo es. El riesgo de confiar a ciegas también toca a arrendadores, pequeños negocios, emprendedores y ciudadanos del común. La Superfinanciera reportó en su Informe de Gestión 2025, publicado en abril de 2026, 603 denuncias y 3.565 consultas ciudadanas relacionadas con ejercicio ilegal de la actividad financiera, además de 11 medidas administrativas por captación ilegal. Y el Ministerio del Trabajo mantiene activa su advertencia sobre ofertas laborales fraudulentas.

Santiago Montoya, CEO de la compañía tecnológica AUCO, dice que el error más común sigue siendo decidir con información incompleta. “Muchas personas creen que con ver una cédula o hacer una búsqueda rápida ya hicieron la tarea. El problema es que una decisión importante no debería tomarse con información a medias”, explica.

La idea no es vivir desconfiando de todo el mundo, sino evitar errores que después cuestan plata, tiempo y tranquilidad. Antes de firmar, contratar o cerrar el negocio, conviene detenerse en cinco revisiones que pueden evitar problemas después.

1. La identidad real de la persona: Por ahí debería empezar todo, pero sigue siendo uno de los pasos que más se pasan por alto. Una imagen borrosa del documento, una foto recortada, una copia vieja o una foto de otra foto no deberían bastar para cerrar un acuerdo importante.

No es una prevención exagerada. En su rendición de cuentas 2025-2026, la Fiscalía documentó una modalidad criminal de suplantación de identidad y fraude financiero basada en el uso indebido de datos biométricos de ciudadanos colombianos.

Montoya lo resume así: “Aceptar una imagen reenviada como si fuera suficiente sigue siendo una de las fallas más frecuentes”.

2. Si aparecen procesos o antecedentes que obliguen a mirar dos veces: Una vez esté clara la identidad, vale la pena mirar si hay información pública que obligue a revisar con más calma. Aquí el error suele ser irse a los extremos: no mirar nada o condenar de inmediato a alguien por un hallazgo.

La primera regla es no confundir una alerta con una condena. Puede haber homónimos, procesos sin relación con la decisión que se va a tomar o registros que exigen contexto. Más que salir a descartar a alguien, de lo que se trata es de entender qué aparece y si realmente corresponde a esa persona.

3. Si tiene alertas administrativas que convenga aclarar: No todo lo que conviene revisar pasa por delitos o procesos judiciales. También hay anotaciones administrativas que pueden ser relevantes antes de un contrato, una representación o un negocio.

En Colombia, la Procuraduría permite consultar en línea antecedentes disciplinarios, penales, contractuales, fiscales y de pérdida de investidura. Esa información no debería usarse para estigmatizar, pero sí puede ayudar a detectar situaciones que vale la pena entender antes de tomar una decisión.

“Revisar no debería servir para señalar a una persona, sino para decidir con más contexto”, dice Montoya.

4. Qué rastro deja en noticias y fuentes abiertas: No todo aparece en bases oficiales. Por eso también sirve mirar qué sale en noticias o en otras fuentes abiertas. Una publicación no convierte a nadie en culpable, pero sí puede mostrar conflictos repetidos, inconsistencias o episodios que ameriten una segunda revisión.

Este filtro cobra más sentido en arriendos, compraventas, negocios entre particulares o acuerdos donde casi todo se mueve por confianza.

5. Quién firma de verdad y cómo se cierra el acuerdo: Muchas veces se revisa algo al principio, pero el cuidado se pierde justo al momento de firmar. Y ahí también se cometen errores. No basta con pedir papeles si al final no queda claro quién está del otro lado, en qué calidad actúa o qué respaldo queda del cierre.

“En varios casos, el problema no estuvo en la revisión inicial, sino en el cierre, cuando se bajó la guardia y quedó poca trazabilidad”, advierte Montoya.

Si algo no cuadra, lo más sensato no es correr ni echarse para atrás de inmediato, sino parar y revisar mejor: confirmar identidad, pedir soportes, descartar homónimos y entender el contexto. Porque cuando hay plata, trabajo, patrimonio o tranquilidad de por medio, revisar bien antes de avanzar sigue siendo mucho más barato que resolver el problema después.

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