Resultados de la Encuesta de Servicios de Pago Electrónicos 2025

Comunicaciones CF
Banco de la República – Subgerencia de Sistemas de Pago y Operación Bancaria May 3, 2026 | Lectura de 5 minutos

El Banco de la República presenta la primera medición nacional sobre el uso, aceptación y percepción de los pagos electrónicos en Colombia. La encuesta, aplicada antes de la entrada en operación de Bre-B, funciona como una línea base respecto de la interoperabilidad plena. El estudio recoge información de más de 2.000 adultos y más de 2.000 micro y pequeños comercios, y permite identificar qué tan preparados estaban los usuarios y negocios para adoptar pagos inmediatos, transferencias interoperadas y códigos QR.

El primer hallazgo es claro: Colombia ya usaba pagos digitales, pero principalmente dentro de redes cerradas. El 69,7% de los adultos reportó usar transferencias intraentidad, mientras que 41,7% realizaba transferencias interoperadas y 32,9% utilizaba pagos inmediatos interoperados. Este último dato es relevante porque ubica a los pagos inmediatos cerca de la tarjeta débito, usada por 37,9% de los adultos, y por encima de la tarjeta de crédito, utilizada por 16,6%. En frecuencia de uso, las transferencias intraentidad siguen dominando, pero los pagos inmediatos interoperados ya superaban a las tarjetas en uso cotidiano.

El documento también muestra que los códigos QR habían ganado terreno antes de Bre-B. El 39,9% de los adultos los usaba y 19,7% lo hacía de manera cotidiana. Sin embargo, la adopción no era igual para todos: los hombres, los jóvenes y las personas con mayor nivel educativo registraban mayores niveles de uso. En el caso de los pagos inmediatos interoperados, 40,6% de los adultos con educación superior los utilizaba, frente a cerca de 18% entre quienes tenían menor nivel educativo. Esta brecha convierte al informe en una lectura clave para entender dónde están los principales retos de adopción.

Las percepciones ayudan a explicar el potencial de crecimiento. El 69,1% de los adultos considera importante que el dinero llegue de forma inmediata al receptor y el 54,4% afirma que poder pagar a otras entidades aumentaría sus pagos electrónicos. Al mismo tiempo, aparecen barreras relevantes: sólo el 50,1% dice tener suficiente información sobre el funcionamiento de los pagos inmediatos y el 51,6% confía en las empresas que ofrecen estos servicios. Es decir, la demanda por inmediatez existe, pero todavía necesita más claridad, confianza y pedagogía para convertirse en uso masivo.

Desde el lado de los comercios, la adopción de pagos electrónicos es alta, pero desigual. El 88,8% de los micro y pequeños negocios acepta algún instrumento electrónico; 84,9% recibe transferencias intraentidad y 54,6% acepta pagos inmediatos interoperados. No obstante, las diferencias por formalidad, volumen de ventas y sector económico siguen siendo importantes. Los comercios informales y de menores ingresos muestran rezagos, mientras que sectores como tecnología, vestuario, calzado, bares y restaurantes registran mayor aceptación. Además, los cobros adicionales y montos mínimos siguen actuando como fricciones, especialmente en pagos con tarjeta.

El informe deja una conclusión central: antes de Bre-B, Colombia ya mostraba una adopción relevante de pagos electrónicos, pero el uso del dinero digital seguía siendo parcial y fragmentado. Aunque el 54,4% de los adultos recibe ingresos por canales electrónicos, una parte importante todavía retira todo o parte del dinero para pagar en efectivo. En los comercios ocurre algo similar: muchos reciben pagos electrónicos, pero aún realizan una proporción limitada de sus gastos operativos por medios digitales. Por eso, la encuesta es una lectura fundamental para entender el punto de partida de Bre-B y medir, en adelante, si la interoperabilidad logra cerrar brechas de uso, confianza, aceptación y permanencia del dinero en el ecosistema digital.

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