La industria de pagos está entrando en una transformación mucho más profunda que una simple evolución de terminales o métodos de aceptación. Durante décadas, la adquirencia giró alrededor del hardware: el crecimiento dependía de desplegar dispositivos físicos, administrar inventarios, coordinar mantenimientos y sostener costosas redes operativas para habilitar comercios. La infraestructura definía la capacidad de expansión.
Hoy, ese modelo está cambiando aceleradamente. La nueva generación de pagos digitales está desplazando el foco desde el terminal hacia el software. Tecnologías como SoftPOS están redefiniendo la manera en que bancos, fintechs y adquirentes entienden la aceptación de pagos, permitiendo que cualquier smartphone Android compatible con NFC opere como un terminal certificado para pagos contactless.
Sin embargo, el verdadero cambio no consiste únicamente en reemplazar un POS tradicional por una aplicación móvil. La transformación es mucho más estructural: la adquirencia está evolucionando hacia arquitecturas software-defined, cloud-native e interoperables, capaces de integrar múltiples métodos de pago y servicios digitales sobre una misma infraestructura.
Esto tiene implicaciones profundas para los adquirentes tradicionales. Durante años, gran parte del negocio estuvo asociado a la distribución y administración de hardware especializado. SoftPOS reduce drásticamente esa dependencia y desplaza el valor hacia plataformas tecnológicas capaces de ofrecer onboarding digital, orquestación multirriel, APIs, analítica y nuevos servicios financieros integrados.
En otras palabras, la ventaja competitiva deja de estar en quién distribuye más terminales y pasa a depender de quién construye mejores plataformas de aceptación digital.
El impacto operativo y económico es enorme. Expandir redes de aceptación tradicionalmente implicó altos costos de despliegue, instalación, soporte y reemplazo de dispositivos, lo que limitaba la viabilidad de atender segmentos de bajo volumen transaccional, especialmente pequeños comercios, emprendedores y negocios móviles.
Este cambio hacia una adquirencia definida por software ya se está viendo en la práctica. Proveedores globales como BPC, con más de 500 clientes en más de 140 países, están utilizando su suite SmartVista para ayudar a bancos, procesadores y fintechs a migrar desde infraestructuras de acquiring basadas en hardware hacia plataformas cloud‑native, modulares y API‑first que integran SoftPOS, rieles account‑to‑account, wallets y e‑commerce en una sola arquitectura. En América Latina, esta experiencia se aterriza en proyectos con instituciones que atienden a millones de tarjetahabientes y a redes extensas de comercios, incluidos jugadores digitales y adquirentes no bancarios, lo que convierte a la región en uno de los laboratorios más activos para probar y escalar modelos de adquirencia software‑defined.
En Chile, Klap avanzó en la modernización de su ecosistema adquirente apoyándose en la plataforma SmartVista de BPC para fortalecer sus capacidades de procesamiento y gestión de comercios en un entorno cada vez más orientado a pagos móviles y aceptación digital. Esta evolución permitió acompañar iniciativas de Tap on Phone y modelos de aceptación contactless dirigidos a pequeños comercios, acelerando la expansión de pagos digitales y la reducción de dependencia de terminales físicos tradicionales.
Además, con modelos basados en software, el onboarding puede realizarse en minutos y la aceptación habilitarse directamente desde dispositivos Android comerciales compatibles. Esto permite reducir significativamente los costos de incorporación de comercios y acelerar despliegues a gran escala.
El potencial de este modelo es especialmente relevante en mercados emergentes. Según la “Guía Esencial Para Potenciar Su Red de Comercios con SoftPOS” de BPC, actualmente existen cerca de 380 millones de comercios y pequeñas empresas en el mundo, mientras el crecimiento sostenido de la penetración móvil está convirtiendo a los smartphones en una infraestructura masiva de aceptación potencial. En la práctica, esto significa que gran parte de la infraestructura necesaria para expandir pagos digitales ya está distribuida entre los propios usuarios.
La evolución también responde a cambios profundos en el comportamiento del consumidor. La preferencia por experiencias contactless y digitales continúa acelerándose, impulsando a los comercios a adoptar modelos de aceptación más ágiles y menos dependientes de infraestructura física.
Juniper Research proyecta que el valor global de las transacciones contactless crecerá de US$7,4 billones en 2024 a US$15,7 billones en 2029, impulsado, entre otros factores, por la expansión de SoftPOS y los ecosistemas de ticketing digital. La misma firma estima que los comercios habilitados con esta tecnología pasarán de 6 millones en 2022 a más de 34,5 millones en 2027.
Pero quizás el cambio más importante es que la aceptación de pagos está dejando de ser una función aislada para convertirse en una plataforma de servicios digitales.
Las nuevas infraestructuras de adquirencia ya no se limitan al procesamiento transaccional. Comienzan a integrar capacidades de analítica en tiempo real, programas de fidelización, facturación electrónica, recibos digitales, inventarios, modelos BNPL y APIs abiertas dentro de una misma arquitectura tecnológica. Al mismo tiempo, estas plataformas evolucionan hacia motores de orquestación multirriel capaces de coordinar tarjetas, QR interoperables, billeteras digitales y nuevos esquemas account-to-account desde un único entorno operativo.
Este punto será particularmente relevante en América Latina, donde la industria avanza rápidamente hacia modelos de interoperabilidad, pagos instantáneos y ecosistemas financieros abiertos. El desafío ya no será únicamente aceptar pagos, sino administrar múltiples rieles y experiencias financieras sin incrementar la complejidad operativa para comercios y adquirentes.
Por eso, la próxima generación de adquirencia será necesariamente API-first, cloud-native, interoperable y definida por software.
En este contexto, plataformas como SmartVista SoftPOS de BPC muestran hacia dónde se está moviendo la industria. Diseñada bajo una arquitectura modular y de microservicios, la solución permite a bancos y adquirentes administrar desde la seguridad del dispositivo Android y la gestión de claves hasta el switching transaccional, las APIs cloud-native y la integración de múltiples métodos de pago dentro de una misma infraestructura.
Además de cumplir con certificaciones PCI CPoC y estándares EMV contactless requeridos por redes globales como Visa y Mastercard, estas plataformas ya están preparadas para operar sobre entornos multirriel y soportar modelos de aceptación mucho más flexibles y escalables.
SoftPOS tampoco debe entenderse únicamente como una solución orientada a microcomercios. Retailers, operadores logísticos, restaurantes, aerolíneas, field services y sistemas de transporte están incorporando modelos de aceptación basados en software para ampliar cobertura operativa, reducir fricción y habilitar experiencias de pago móviles en tiempo real.
La aceptación se está volviendo ubicua. Ya no depende de un punto fijo dentro del comercio, sino de la capacidad de activar experiencias financieras desde cualquier dispositivo y en cualquier contexto.
La industria de pagos está entrando en una etapa donde el hardware deja de ser el eje central del negocio. La verdadera transformación estará definida por la capacidad de construir plataformas más abiertas, inteligentes e interoperables, capaces de conectar comercios, consumidores y nuevos métodos de pago dentro de ecosistemas digitales mucho más amplios.
En ese escenario, SoftPOS no representa simplemente una nueva tecnología de aceptación. Representa el inicio de una redefinición completa de cómo será diseñada, desplegada y monetizada la adquirencia durante la próxima década.
Quienes quieran profundizar en las tendencias, modelos operativos y oportunidades alrededor de esta evolución pueden consultar la guía de BPC aquí.
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