El Banco de la República ha publicado su más reciente Reporte de Estabilidad Financiera para el primer semestre de 2026, revelando la alta resiliencia del sistema financiero colombiano frente a un entorno macroeconómico retador. En el frente internacional, la coyuntura sigue marcada por una elevada incertidumbre global debido a tensiones geopolíticas y condiciones financieras restrictivas. A nivel local, la economía nacional registró un crecimiento del 2,6% en 2025 y proyecta una expansión del 2,4% para 2026, en medio de una inflación que se ubicó en el 5,84% en mayo de 2026. Paralelamente, las presiones fiscales internas, evidenciadas por un déficit primario del 3,5% del PIB en 2025 y una deuda bruta del 64,4% del PIB, han conducido a un incremento de la prima de riesgo país y a una consecuente rebaja de la calificación soberana de largo plazo de Colombia de BB a BB- por parte de S&P Global Ratings.
A pesar de estas presiones macroeconómicas, los establecimientos de crédito tradicionales preservan balances sólidos, con niveles de capital y liquidez que superan de forma holgada los mínimos regulatorios. El activo agregado de estas entidades creció a un ritmo del 3,1% real anual hasta marzo de 2026, impulsado por una expansión de la cartera de créditos del 3,5% y por un incremento estratégico en las tenencias de títulos de deuda pública (TES). La rentabilidad del activo agregada (ROA) del sistema bancario evidenció una recuperación importante al de ubicarse en 1,57% en marzo de 2026, jalonada por un menor gasto en provisiones, mientras que el indicador de solvencia total consolidó una posición holgada de absorción de choques en 17,1%. Sin embargo, la banca tradicional ha comenzado a reflejar señales de moderación transaccional, caracterizada por un endurecimiento en las condiciones de otorgamiento y un menor dinamismo en sus desembolsos habituales.
Este escenario de moderación en la banca tradicional contrasta significativamente con el extraordinario dinamismo que registran las fuentes de financiación alternativas e innovadoras de los hogares. Por primera vez, el reporte emite un análisis profundo sobre el endeudamiento con entidades no vigiladas por la Superintendencia Financiera de Colombia, un mercado que a marzo de 2026 ya representa el 17% de los COP 424 billones vigentes de la cartera total de los hogares. Dentro de este ecosistema de intermediación, las fintechs se consolidan como el actor más disruptivo, registrando un impresionante crecimiento en términos reales anuales del 68% en los saldos de su cartera. Este acelerado escalamiento responde directamente a la evolución de la infraestructura tecnológica, al uso masivo de canales digitales y al despliegue de esquemas de financiamiento alternativo que facilitan la inclusión de segmentos tradicionalmente desatendidos por la banca.
La flexibilidad en la originación digital define el patrón operativo de este mercado crediticio alternativo. Mientras los establecimientos de crédito tradicionales focalizan sus colocaciones en deudores de bajo riesgo con excelente score crediticio, las entidades no vigiladas atienden a usuarios con menor calidad crediticia, dirigiendo cerca del 40% de sus nuevos desembolsos a perfiles calificados con puntajes regulares o de riesgo alto. Si bien este modelo de mayor tolerancia al riesgo ha contribuido de forma directa a sostener el consumo de los hogares y a generar ligeros incrementos en la carga financiera total, no ha derivado en un deterioro generalizado del portafolio digital. Al contrario, el indicador de calidad por mora (ICM) de las fintechs ha reflejado notables mejoras, debido a que el incremento exponencial del saldo total de la cartera ha compensado con creces el avance de los créditos en mora.
En conclusión, el emisor enfatiza que el financiamiento no bancario ha ganado una relevancia estructural innegable en la economía colombiana, apoyando de forma activa el bienestar de los hogares. Dado que estas operaciones conllevan los riesgos asociados al fenómeno global del shadow banking, el Banco de la República continuará evaluando y monitoreando de forma recurrente el apalancamiento y los perfiles de riesgo del sector para mitigar eventuales efectos procíclicos o de contagio sistémico. Para la asociación y el ecosistema de Colombia Fintech, estos resultados validan la tesis de que la innovación digital es el motor definitivo para cerrar brechas de acceso, robusteciendo la arquitectura de open finance y creando un entorno financiero nacional mucho más inclusivo, eficiente y equitativo.
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