El Mundial que también se jugó en las billeteras digitales: pagos rápidos y seguridad para millones de aficionados
Bogotá, julio de 2026. A una semana de terminar la Copa Mundial de Fútbol de 2026, la experiencia vivida en Estados Unidos, México y Canadá confirma que los grandes eventos ya no dependen únicamente de estadios, transporte y conectividad: también necesitan infraestructuras de pago capaces de operar en segundos, soportar picos de demanda y proteger la información financiera de millones de personas.
Cuando millones de aficionados se movilizan simultáneamente entre aeropuertos, hoteles, restaurantes, sistemas de transporte, comercios y estadios, cada compra se convierte en una pequeña prueba para la infraestructura financiera.
El Mundial de Fútbol de 2026, que se disputa hasta el 19 de julio en 16 ciudades de Estados Unidos, México y Canadá, ha sido el más grande de la historia por número de selecciones y partidos. Pero también puede entenderse como uno de los mayores laboratorios recientes de pagos digitales, comercio transfronterizo y prevención del fraude.
Durante varias semanas, aficionados de diferentes nacionalidades han pagado transporte, alimentación, hospedaje, entradas, artículos deportivos y entretenimiento en monedas distintas y desde múltiples dispositivos. En este escenario, pagar rápido no ha sido suficiente: las transacciones también han tenido que ser seguras, trazables, interoperables y capaces de procesarse aun en momentos de enorme congestión.
Estadios sin efectivo: la billetera entra a la cancha
La tendencia predominante durante el Mundial fue la operación de estadios bajo esquemas cashless o con fuerte predominio de pagos electrónicos y sin contacto. Las guías oficiales de FIFA para sedes como Toronto y Boston indican expresamente que estos escenarios solo aceptan pagos con tarjeta y medios contactless, reflejando una tendencia que viene consolidándose en los grandes eventos deportivos internacionales.
Esto significa que una gran parte de las compras de alimentos, bebidas y productos oficiales se trasladó obligatoriamente hacia medios electrónicos. Las tarjetas sin contacto y las billeteras instaladas en celulares o relojes dejaron de ser una alternativa y se convirtieron, en muchos escenarios, en la puerta de entrada al consumo.
Todavía no se ha publicado un balance oficial consolidado que permita establecer qué porcentaje exacto de las compras del Mundial se realizó mediante billeteras digitales. Sin embargo, las reglas de operación de los estadios muestran que el pago electrónico y sin contacto fue la infraestructura dominante dentro de los escenarios.
Los primeros datos de consumo muestran un incremento en la actividad económica alrededor del torneo. De acuerdo con información de Bank of America citada por Reuters, durante las tres semanas terminadas el 27 de junio, el gasto presencial en restaurantes y bares creció 5,3 % frente al mismo periodo del año anterior en las ciudades estadounidenses sede del Mundial, mientras que en el resto del país aumentó 3,8 %. La medición se basa en el consumo de tarjetahabientes estadounidenses, por lo que no refleja la totalidad del gasto realizado por los visitantes internacionales.
El dato no representa la totalidad del gasto del torneo —porque excluye las tarjetas emitidas fuera de Estados Unidos y otros medios de pago—, pero permite dimensionar la presión transaccional generada alrededor de los partidos.
¿Por qué una billetera puede ser más segura que entregar la tarjeta?
La facilidad para acercar un celular o reloj a una terminal de pago puede hacer que la operación parezca sencilla. Detrás de ese gesto, sin embargo, intervienen diferentes capas tecnológicas.
Una de ellas es la tokenización. Cuando una persona incorpora su tarjeta a una billetera digital, el número real de la tarjeta puede ser reemplazado por un identificador digital o token. Así, el comercio y el dispositivo de aceptación no necesitan recibir ni almacenar directamente el número original de la cuenta.
Además, el token puede vincularse a un dispositivo, comercio o contexto determinado. Esto dificulta que la información interceptada sea reutilizada fuera de la operación para la cual fue creada. Las billeteras también pueden incorporar autenticación biométrica, claves del dispositivo y monitoreo de riesgo en tiempo real.
Según información publicada por Visa, sus transacciones basadas en tokens han registrado, en promedio, una reducción del 30 % en el fraude en línea frente a operaciones realizadas directamente con el número tradicional de la tarjeta, además de mejoras en los niveles de autorización.
Esto no significa que una billetera digital sea inmune al fraude. Su seguridad depende del diseño tecnológico, del proceso utilizado para registrar las credenciales, de los controles de autenticación y del comportamiento del usuario. Pero sí demuestra que la digitalización no necesariamente introduce más riesgo: cuando está bien implementada, permite proteger mejor los datos sensibles y detectar operaciones atípicas con mayor rapidez.
El fraude también quiso jugar su propio Mundial
La mayor digitalización vino acompañada de nuevas amenazas. Antes del torneo, el FBI detectó la creación de sitios que imitaban la página oficial de FIFA para recopilar información personal, vender entradas falsas y ofrecer paquetes de hospitalidad inexistentes. Con esos datos, los delincuentes podían intentar abrir cuentas o cometer otros fraudes a nombre de las víctimas.
La Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos también alertó sobre páginas falsas, capturas de pantalla ofrecidas como entradas, supuestos intermediarios y cobros por servicios migratorios que podían tramitarse directamente a través de canales oficiales. Las entradas del Mundial fueron digitales y debían gestionarse desde las aplicaciones y plataformas autorizadas por FIFA.
La principal amenaza, por tanto, no estuvo necesariamente dentro de la billetera, sino antes de la transacción: en el enlace que la persona decidió abrir, en la página donde ingresó sus datos o en el supuesto vendedor al que transfirió su dinero.
Los grandes eventos plantean una paradoja. Los consumidores quieren comprar en segundos, pero los sistemas financieros necesitan analizar en esos mismos segundos si la operación corresponde al comportamiento normal del usuario. Para hacerlo, las entidades pueden evaluar señales como dispositivo, ubicación, frecuencia, monto, comercio, horario y patrones previos, sin agregar pasos innecesarios a una transacción legítima.
La inteligencia artificial está adquiriendo un papel relevante en esta batalla. Datos divulgados por Mastercard señalan que el fraude de pagos representa pérdidas promedio cercanas a US$60 millones anuales para las organizaciones consultadas globalmente. Al mismo tiempo, el 83 % de los líderes de la industria afirma que el uso de inteligencia artificial ha ayudado a reducir falsos positivos y pérdida de clientes.
Seguridad sin fricción: la verdadera prueba tecnológica
En un partido, una terminal de pago no puede tardar varios minutos en responder. Miles de personas realizan compras antes del inicio, durante el entretiempo o al terminar el encuentro. Una falla de conectividad, un sistema saturado o una autorización demasiado lenta puede convertirse rápidamente en filas, ventas perdidas y frustración.
Por eso, la seguridad no puede analizarse separada de la disponibilidad. Una plataforma segura pero incapaz de procesar el volumen requerido tampoco entrega una buena experiencia. Las infraestructuras modernas deben combinar monitoreo del fraude, tokenización, alta disponibilidad, procesamiento en tiempo real y mecanismos de continuidad operativa.
“El Mundial de 2026 demostró que una gran experiencia de pago es aquella que el usuario casi no percibe: acerca su celular, recibe la confirmación y continúa disfrutando del evento. Para que ese momento sea posible se requiere una infraestructura capaz de validar, proteger y procesar la transacción en milisegundos, incluso en condiciones de alta demanda”, explica Juliana Betancuourt, gerente comercial de SUMIA.
Para SUMIA, la lección no se limita a los estadios. Las mismas capacidades pueden aplicarse en sistemas de transporte, comercios, servicios públicos, plataformas de entretenimiento y ecosistemas urbanos. La empresa desarrolla infraestructura para pagos inmediatos, orquestación de transacciones y soluciones de billetera que pueden ser implementadas por entidades financieras, fintechs, empresas y operadores.
No se trata únicamente de construir una aplicación visible para el usuario. El verdadero trabajo ocurre en la plataforma que conecta la billetera con las redes fin<ancieras, valida la operación, aplica reglas de seguridad, administra el riesgo y confirma el movimiento de dinero.
El legado digital que deja el torneo
Cuando termine la final, el aporte tecnológico del Mundial no se medirá solamente por el número de operaciones realizadas. Su legado estará en haber normalizado para millones de aficionados una experiencia de pago sin efectivo, móvil, internacional y casi inmediata.
El torneo mostró que las billeteras digitales pueden hacer más fácil la vida del viajero: reducen la necesidad de llevar efectivo, permiten autenticar pagos desde un dispositivo personal y protegen los datos de la tarjeta mediante tecnologías como la tokenización. Pero también recordó que la seguridad requiere corresponsabilidad entre plataformas, entidades financieras, comercios y usuarios.
“El próximo gran avance no consistirá solo en pagar más rápido, sino en lograr que diferentes ecosistemas —movilidad, comercio, entretenimiento y servicios financieros— puedan conversar de forma segura. El Mundial nos mostró esa experiencia a escala global; Bre-B representa la oportunidad de construirla todos los días en Colombia” complementó Betancourt.
Acerca de SUMIA
SUMIA es una empresa de tecnología financiera especializada en infraestructura de pagos inmediatos. Nace de la alianza entre Kuvasz Solutions e Ionix, y actualmente lidera procesos de interoperabilidad en varios países de América Latina. Su tecnología permite que entidades financieras y no financieras participen de sistemas de pago 24/7, de forma segura y sin fricciones.
Más información: www.sumia.io
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