La forma de mover dinero está cambiando. Los pagos instantáneos están abriendo paso a un ecosistema más ágil e interoperable, en el que consumidores, comercios y entidades financieras pueden realizar operaciones en segundos y explorar nuevas formas de interacción.
Durante buena parte de la historia, los sistemas de pago evolucionaron alrededor de una misma necesidad: generar confianza para facilitar el intercambio de valor. De las monedas y el papel moneda se pasó a los cheques, las tarjetas y, posteriormente, a las plataformas digitales. Ahora, la transformación apunta hacia los pagos instantáneos, en los que el dinero puede transferirse en cuestión de segundos.
Así lo plantea Rafael Costa Abreu, director de Fraude e Identidad de LATAM de Lexisnexis Risk Solutions, quien señala que cada innovación financiera ha buscado hacer que la confianza sea más rápida, segura y escalable. En su análisis, la digitalización también modificó la relación de las personas con el dinero: las transacciones dejaron de depender de elementos físicos para apoyarse cada vez más en sistemas electrónicos.
Ese proceso se aceleró con la banca en línea y los teléfonos inteligentes. Según Costa Abreu, estos dispositivos convirtieron el celular en una especie de cartera, banco y mercado, permitiendo que el valor se moviera en tiempo real. Para el experto, esta transformación abrió una nueva etapa en la evolución de los pagos.
En América Latina, Costa Abreu menciona a Pix, en Brasil; Bre-b, en Colombia, y Codi, en México, como ejemplos de esta evolución. De acuerdo con el experto, estos sistemas están modificando la manera en que personas y pequeños negocios participan en la economía digital, al permitir transferencias de dinero de forma inmediata.
En Colombia, Bre-b hace parte de este proceso. De acuerdo con Walter Campos, General Manager para Latinoamérica de Yuno, el impacto del sistema no estaría únicamente en la velocidad de las transferencias, sino también en la posibilidad de avanzar hacia un ecosistema de pagos más abierto e interoperable.
Según Campos, el mercado no necesariamente avanza hacia la sustitución de un medio de pago por otro. Su perspectiva es que tarjetas, pagos cuenta a cuenta, billeteras digitales y otras alternativas pueden coexistir para responder a las diferentes necesidades de consumidores y comercios.
Esto también plantea nuevos desafíos para las empresas. Yuno señala que los comercios y entidades financieras deben gestionar un entorno en el que conviven múltiples proveedores, tecnologías, regulaciones y preferencias de los consumidores. En este escenario, las plataformas de orquestación de pagos pueden facilitar la integración de diferentes métodos desde una misma infraestructura.
Hacia pagos que cruzan fronteras
La transformación no se limita a las operaciones dentro de cada país. Según Costa Abreu, a medida que los sistemas locales maduran, comienza a tomar fuerza la posibilidad de conectarlos para facilitar transferencias internacionales en tiempo real.
El experto señala que, en América Latina, los bancos centrales están empezando a explorar cómo sus infraestructuras de pagos inmediatos podrían comunicarse entre sí. En su análisis, una eventual conexión de estos sistemas podría tener implicaciones para el comercio exterior, las remesas y la economía colaborativa, al reducir intermediarios y tiempos de operación.
A escala internacional, Costa Abreu cita el Proyecto Nexus, del Banco de Pagos Internacionales (BIS), como un modelo para conectar sistemas de pagos en tiempo real bajo estándares técnicos y regulatorios comunes. También menciona experiencias de conexión entre sistemas asiáticos, como Paynow, de Singapur, y Promptpay, de Tailandia.
Sin embargo, una mayor velocidad también implica nuevos retos. Para Costa Abreu, cuando el dinero puede moverse rápidamente entre países y sistemas, las redes criminales también pueden aprovechar esa velocidad. Por ello, plantea la necesidad de fortalecer la coordinación entre jurisdicciones, los estándares de conocimiento del cliente (KYC) y los mecanismos de detección del fraude.
La inteligencia artificial gana espacio
A esta transformación se suma la inteligencia artificial. De acuerdo con Yuno, esta tecnología ya puede utilizarse en diferentes etapas del proceso de pago para identificar posibles fraudes, mejorar las tasas de aprobación, optimizar el enrutamiento de las transacciones y recuperar operaciones que inicialmente fueron rechazadas.
Campos señala que la posibilidad de tomar decisiones en tiempo real sobre grandes volúmenes de transacciones puede contribuir a reducir fricciones y mejorar la experiencia de pago tanto para comercios como para consumidores.
Para Yuno, el desarrollo de Bre-b representa una oportunidad para acelerar la innovación del sector financiero colombiano. En ese escenario, la capacidad de integrar nuevos métodos de pago, aprovechar los datos y responder con rapidez a las necesidades del mercado será relevante para bancos, “fintech” y comercios.
Así, la evolución de los pagos instantáneos no se limita a que una transferencia llegue más rápido. El cambio también plantea el desafío de construir un ecosistema en el que diferentes medios puedan convivir, los sistemas puedan conectarse y las transacciones mantengan condiciones adecuadas de seguridad a medida que el dinero circula con mayor velocidad.
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