Colombia se consolida como el quinto mercado cripto de América Latina impulsado por usos prácticos como pagos y remesas, pero el ecosistema enfrenta el reto crítico de superar una asimetría regulatoria que impone obligaciones tributarias sin brindar certezas jurídicas ni acceso bancario pleno
El reporte Fintech Snapshot - Cripto y Blockchain 2026, elaborado por Colombia Fintech, presenta una radiografía detallada de una industria que ha trascendido la especulación para integrarse estructuralmente en el sistema financiero global y local. En el caso colombiano, el país se posiciona como la quinta economía cripto de América Latina, registrando una actividad de USD 29.100 millones entre julio de 2025 y junio de 2026, lo que representa, según datos de Chainalisys, un crecimiento del 13,8%, superando el promedio regional del 9,8%. Esta adopción no responde a fenómenos de hiperinflación, sino a necesidades prácticas de hogares y empresas: acceder a monedas estables, gestionar pagos transfronterizos, enviar y recibir remesas y protegerse frente a la volatilidad cambiaria. Como reflejo de esta tendencia, el 48% de las compras en exchanges en Colombia corresponden a stablecoins, evidenciando un mercado orientado a la utilidad transaccional.
Desde la perspectiva de la oferta, la industria fintech colombiana de esta vertical se concibe fundamentalmente como constructora de infraestructura habilitante. La Encuesta de Caracterización del Ecosistema Fintech revela que el 66,7% de las empresas se identifica como proveedora de servicios Web3 y blockchain, seguida por un 55,6% enfocado en infraestructura de pagos. Los servicios de acceso directo (billetera, exchange y custodia) son ofrecidos cada uno por el 44,4% de las firmas, operando habitualmente como un paquete integrado. Uno de los impactos más tangibles de esta infraestructura tecnológica se observa en las transferencias transfronterizas y las remesas, donde los canales tradicionales imponen costos del 5% al 7% sobre el monto enviado, mientras que los rieles basados en criptoactivos y stablecoins reducen estas comisiones a niveles inferiores al 2% o incluso al 1%.
En el contexto internacional, el documento subraya que la regulación se ha convertido en el principal motor de institucionalización y crecimiento para el sector. Marcos como el GENIUS Act en Estados Unidos para las stablecoins, el reglamento MICA en la Unión Europea y las recientes resoluciones del Banco Central en Brasil, demuestran que la certeza jurídica atrae capital institucional y fomenta la confianza. Paralelamente, la banca tradicional avanza de forma decidida en la incursión de la tecnología blockchain mediante la tokenización de depósitos, fondos de tesorería y activos del mundo real (RWA), respaldada por iniciativas de bancos centrales enfocadas en infraestructuras mayoristas y libros mayores unificados.
Frente a este avance global, Colombia exhibe una paradoja profunda: altos niveles de adopción conviviendo con una asimetría regulatoria que el informe califica como un modelo de "gravámenes sin derechos". Por un lado, el Estado impone cargas formales a través de obligaciones tributarias plenas (declaración de renta, facturación electrónica) y resoluciones recientes de la DIAN que adoptan el marco de reporte CARF de la OCDE a partir de 2026, sumado a los reportes antilavado exigidos por la UIAF. Sin embargo, el sector carece de un marco legal que reconozca y habilite la actividad, especialmente tras el archivo en 2026 del Proyecto de Ley 510. Adicionalmente, el régimen cambiario excluye a los criptoactivos de las operaciones de obligatoria canalización en comercio exterior, y persisten serias barreras de acceso al sistema bancario (desbancarización o de-risking) derivadas de cartas circulares de la Superintendencia Financiera que operan en la práctica como prohibiciones.
Para resolver este rezago competitivo, el reporte plantea una hoja de ruta estratégica para el ecosistema. Esta incluye la necesidad de derogar las cartas circulares restrictivas (29 de 2014, 78 de 2016 y 52 de 2017) para permitir la bancarización de la industria basándose en criterios objetivos de riesgo, validando los resultados ya obtenidos en espacios como el piloto de la Arenera. Asimismo, se propone la expedición de un marco normativo integral con obligaciones proporcionales, la creación de un registro público de proveedores, el ajuste del régimen cambiario para admitir activos virtuales en el pago de importaciones y exportaciones, y la consolidación de reglas claras para la tokenización de activos del mundo real. Ejecutar estas acciones resulta indispensable para que Colombia capitalice el enorme potencial de su mercado y evite que la innovación siga desarrollándose en la informalidad o migre hacia jurisdicciones más competitivas.
Descarga el informe en el siguiente link: https://colombiafintech.co/fintech-snapshot-cripto-blockchain-2026/
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