Bre-B: Sistema de Pagos Inmediatos Interoperado de Colombia. Diseño, Implementación y Perspectivas
El punto de partida del documento Bre-B: Sistema de Pagos Inmediatos Interoperado de Colombia Diseño, Implementación y Perspectivas es un problema sencillo de entender: Colombia venía creciendo en productos digitales, pero el “pago inmediato” seguía funcionando en redes separadas, donde la mayoría de transferencias eran intraentidad. Eso no solo limita la experiencia del usuario, impidiendo la movilización entre apps o bancos, sino que frena la competencia: si cada red es un jardín cerrado, el valor lo captura quien tiene más usuarios, no quien ofrece mejores servicios. Esa fragmentación se ve en los datos: en 2022, por depósitos de bajo monto hubo 859 millones de transacciones y el 96% fueron intraentidad; además, el país registraba 36 transferencias per cápita al año, mientras el efectivo seguía siendo el medio preferido por el 78,6% de los adultos (frente al 14% que prefería transferencias).
A partir de ese diagnóstico, el Banco de la República justifica Bre-B como una respuesta de infraestructura. Así, si el problema es la falta de interoperabilidad, la solución es una red común que permita que cualquier usuario transfiera a cualquier otro sin importar su entidad, con operación 24/7/365 y reglas claras para todos los participantes. El documento lo resume como una apuesta por “construir sobre lo construido”, es decir: no reemplazar todo lo existente, sino unificar el ecosistema con estándares y mecanismos comunes que reduzcan costos y barreras, especialmente para que más actores puedan participar en igualdad de condiciones.
El “cómo” de la solución es clave y el texto lo explica en arquitectura: Bre-B conecta múltiples sistemas de pago inmediato a través de dos componentes centrales. El primero es el DICE, un directorio que permite usar llaves o alias (por ejemplo, celular o correo) para enrutar pagos entre entidades. El segundo es el MOL, que asegura la liquidación en tiempo real con dinero del banco central. Encima de esa base, el esquema define estándares operativos que ordenan la experiencia de usuario y la confiabilidad del sistema: mensajería ISO 20022, un tiempo máximo de 20 segundos por transferencia y un límite por operación de 1.000 UVB. En términos simples: Bre-B busca que transferir sea tan directo como enviar un mensaje, pero con reglas técnicas y de liquidación que aseguren interoperabilidad real.
Luego, el documento pasa de diseño a ejecución y muestra hitos concretos: marco normativo desde 2023 y entrada en operación plena el 6 de octubre de 2025. Con esa base, reporta señales tempranas de escala. A enero de 2026, Bre-B ya tenía 218 entidades vinculadas (incluyendo 26 bancos, 153 cooperativas y 4 SEDPE’s). En paralelo, el DICE acumuló 99 millones de llaves entre julio de 2025 y enero de 2026, equivalentes a 33,9 millones de clientes y 2,9 millones de comercios. En otras palabras: no es solo un “marco”, ya hay cobertura e “identidades de pago” suficientes para que la interoperabilidad se vuelva cotidiana.
Finalmente, el texto muestra actividad transaccional que ayuda a entender si la red se está usando. Entre el 6 de octubre de 2025 y el 31 de enero de 2026, se liquidaron 370,4 millones de operaciones por $59 billones, con un valor promedio de $159.456 por transacción. Además, la mitad del origen transaccional proviene de depósitos de bajo monto y la otra mitad de cuentas de ahorro, lo que sugiere uso tanto desde billeteras como desde bancos tradicionales. Y hay un dato de tendencia: al comparar la última semana de octubre 2025 con la última semana de enero 2026, el documento reporta un crecimiento de +29% en transacciones diarias.
En términos de inclusión y competencia, el mensaje es simple: Si la interoperabilidad se consolida, la competencia deja de depender de “quién encierra más usuarios” y pasa a depender de quién ofrece mejor experiencia, mejores productos y mejores servicios tanto para comercios, como para personas. En particular, el documento enfatiza en que el diseño habilita casos de uso que son críticos para economía digital: pagos y cobros de bajo monto, aceptación en comercios y servicios de valor agregado (pagos no presenciales, pagos recurrentes, pagos masivos y recaudos como servicios públicos o suscripciones) sobre una capa 24/7 que reduce fricción. En resumen: Bre-B convierte el pago inmediato en infraestructura común; y cuando esta funciona, se vuelve más fácil que innovaciones fintech escalen sin tener que “negociar red por red”, acelerando la adopción digital, especialmente donde el efectivo sigue dominando.
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